viernes, diciembre 13, 2013

ROBERT CAPA, EL HOMBRE Y EL MITO XII

Por Richard Whalen
EL PRECIO DE UNA VIDA PELIGROSA

Última foto tomada por  Robert Capa 1954
El 25 de mayo de 1954 capa iba en un convoy francés cuya misión consistía en evacuar y arrasar dos fortines, Doiathan y Thanhne, en la carretera de Namdinh a Thaibinh. A media tarde, mientras el convoy era blanco de francotiradores, Capa se adelantó a pie para reconocer el terreno. Justo cuando empezaba a trepar por una ladera cubierta de hierba junto a la carretera, pisó una mina vietminh y murió en el acto...
Capa, al morir, dejó detrás de sí unas cuantas facturas pendientes en varios hoteles, algunas cámaras fotográficas, un armario lleno de magníficos trajes (en su vida no había tenido nunca un mueble en propiedad y eran escasísimas las cosas materiales que poseía), una familia desesperada y alrededor de 200 personas que se consideraban amigos suyos (pese a que en muchos casos el afecto que sentían por él era totalmente desproporcionado en relación con el tiempo que habían pasado en su compañía).
También dejaba detrás de sí una leyenda que seguiría inspirando durante mucho tiempo a otros fotógrafos y a deleitar o entristecer a sus amigos. Pero, por encima de todo, dejaba una obra extraordinaria, que no solo revelaba la naturaleza de la guerra como no se había mostrado nunca hasta entonces, sino que además denunciaba su profunda comprensión del ser humano en todo tipo de circunstancias. Esta obra constituye la auténtica realidad de Capa. Lo demás -realidad y leyenda- importa solo en la medida en que pueda ayudarnos a entender quien era ese hombre que supo hacer fotografías tan magníficas, fotografías inolvidables, y que supo captar que terrible precio de amor exigía registrar tantos sufrimientos y tales peligros...

Gerda Taro fotografiada por Capa 1936

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